Orinoco
Gran vía fluvial que atraviesa selvas y humedales de Colombia y Venezuela, con aguas color té y fondos de arena cubiertos de hojarasca.

Hábitat natural y origen
Serpenteando entre los llanos salvajes y las selvas tropicales densas de Colombia y Venezuela, el río Orinoco es un territorio de contrastes constantes. Sus aguas, a menudo teñidas de un color té intenso y transparente por los humedales que lo rodean, fluyen sobre lechos antiguos de arena blanca fina y sobre extensas praderas de hierbas sumergidas. Es un paisaje modelado por el monzón, donde el río se expande y se contrae con una fuerza enorme y va excavando lagunas ocultas y meandros abandonados.
Bajo la superficie, el ambiente del Orinoco se define por su acidez suave y por los restos vegetales que deja caer el dosel. Capas gruesas de hojarasca aportan una base rica en nutrientes para la vida acuática y crean un mundo tridimensional y complejo, donde la luz parpadea a través de una columna de agua cargada de taninos. La orilla es una maraña de madera nudosa y tallos que se mecen, un refugio protegido para una diversidad asombrosa de especies adaptadas a las condiciones únicas y siempre cambiantes del Orinoco.
Plantas
La flora variada del Orinoco incluye nenúfares resistentes y plantas de tallo de crecimiento rápido que prosperan en los sedimentos ricos de sus llanuras de inundación estacionales.




Hardscape
Arenas blancas finas, cantos rodados suaves y hojarasca dispersa reproducen el lecho natural del Orinoco y contribuyen a su química del agua tan característica.
Peces e invertebrados
Desde los brillantes tetras cardenales hasta los esquivos escalares altum, los peces del Orinoco dominan la vida en aguas blandas, cálidas y muy ácidas.

















