Paraná
Cuenca fluvial que abarca Brasil, Paraguay y Argentina; lechos de arena y limo, Vallisneria y Ludwigia exuberantes y estaciones seca y húmeda marcadas.

Hábitat natural y origen
La cuenca del río Paraná, un enorme sistema arterial que atraviesa el corazón de Sudamérica, es un mundo de una potencia inmensa y una belleza serena. A diferencia de las aguas negras del norte, el Paraná suele ser más transparente, con aguas que se filtran a través de caliza y arcilla y generan un entorno más mineralizado y neutro. El lecho es un mosaico de arenas doradas, limos ricos y cantos rodados pulidos por el agua, una base estable para amplias praderas sumergidas.
En los tramos más lentos y en las márgenes soleadas, densas cortinas de Vallisneria y Ludwigia se mecen con la corriente suave, oxigenan el agua y ofrecen un refugio esmeralda lleno de vida. El Paraná vive cambios estacionales muy marcados: los monzones de verano traen enormes volúmenes de agua rica en nutrientes y desencadenan un crecimiento explosivo de flora y fauna. Es un bioma robusto y resistente, donde la luz penetra hondo en el agua y resalta los destellos plateados de los cardúmenes en un mundo de movimiento y renovación constantes.
Plantas
En las aguas más luminosas y mineralizadas del Paraná, estas plantas forman matorrales densos y praderas colgantes a lo largo de las orillas.
Hardscape
Cantos rodados redondeados, arenas gruesas y ramas de madera erosionada capturan la energía robusta y fluida del lecho del Paraná.
Peces e invertebrados
Tetras enérgicos, corydoras acorazados y escalares elegantes son los iconos del Paraná y se mueven con soltura entre sus corrientes moteadas de sol.



















