Cenotes de Yucatán
Dolinas naturales de caliza que dejan ver ríos subterráneos; aguas cristalinas, grietas y cuevas, y especies endémicas de Centroamérica.

Hábitat natural y origen
En las llanuras calizas de Yucatán, el suelo de la selva se abre en los cenotes: dolinas de aspecto etéreo que dan paso a una red enorme y oculta de ríos subterráneos. Son ventanas a un mundo prehistórico, donde el agua cristalina, purificada por la caliza circundante, brilla con una luz azul penetrante. Es un entorno de claridad y quietud profundas, donde el límite entre aire y agua parece desvanecerse en la transparencia absoluta de las profundidades.
Bajo las lianas colgantes de la selva, el mundo del cenote es una obra maestra de piedra y luz. Paredes calizas descienden hacia el agua y forman grietas profundas y cuevas moteadas de sol que ofrecen un santuario fresco y mineralizado a una vida muy especializada. Aunque la vegetación suele ser escasa en la sombra densa, las aberturas soleadas estallan en nenúfares verdes y Vallisneria que se mecen. El agua es excepcionalmente dura y alcalina, resultado de su lento recorrido por la roca antigua, y crea un bioma estable y sereno que se siente como un templo del mundo natural.
Plantas
Prósperas en las aguas claras y mineralizadas de Yucatán, estas especies se han adaptado a la alta alcalinidad y a la luz penetrante de las bocas de los cenotes.
Hardscape
Caliza porosa, arenas calcáreas y raíces nudosas de la selva recrean a la perfección las catedrales espectaculares y atravesadas por el sol de los cenotes de Yucatán.
Peces e invertebrados
Desde los iridiscentes mollys velíferos hasta los esquivos habitantes de cueva, los peces de los cenotes dominan la vida en estas aguas cristalinas y muy mineralizadas.



















