Temblores en el molly: por qué se balancea y cómo solucionarlo
El temblor o shimmy no es una enfermedad. Es un síntoma con pocas causas, casi siempre de química del agua, y es reversible si se interpreta bien.

Temblores y salud del molly
Un molly con temblores (shimmies) balancea su cuerpo de lado a lado, ondeando en el sitio y nadando con esfuerzo sin desplazarse hacia delante. Tiene un aspecto neurológico y alarmante, y muchos cuidadores se apresuran a medicar.
El temblor no es una enfermedad y no hay nada que medicar. Es una respuesta de estrés con una lista muy concreta de causas, y resulta reversible —a menudo en menos de un día— en cuanto identificas cuál de ellas está ocurriendo.
Qué es realmente el temblor
Los mollies figuran entre los peces de agua dulce con mayores exigencias osmóticas de la acuariofilia. Evolucionaron en aguas duras y ricas en minerales, y su osmorregulación —el trabajo de mantener el equilibrio salino interno frente al agua exterior— está calibrada para ese entorno.
En agua blanda, ese mecanismo entra en déficit constante. El pez gasta energía sin parar para retener iones que no puede reponer con facilidad del medio, y el temblor es la manifestación visible del estrés neuromuscular bajo esa carga. El mismo cuadro aparece con el frío o con la presencia de amoníaco, porque ambos factores también alteran dicho equilibrio.
Así pues, el temblor es una señal general de que la química interna del pez está fallando, y tu labor consiste en averiguar qué parámetro está fuera de rango.
Las causas, por orden de probabilidad
1. Agua blanda. Con diferencia, la causa más habitual. Los mollies necesitan GH 12–25 dGH, KH 10–20, pH 7,5–8,5: valores más altos que casi cualquier otro habitante de un acuario comunitario. En agua blanda tiemblan, se apagan y terminan muriendo. Todos los detalles en sal y agua salobre.
2. Temperatura demasiado baja. Los mollies requieren 24–28 °C, más calor de lo habitual en muchos comunitarios. Por debajo de unos 22 °C el temblor aparece de forma predecible, siendo uno de los primeros avisos de un calentador averiado.
3. Amoníaco o nitrito. Cualquier valor por encima de cero. Frecuente en acuarios jóvenes, y al ser peces que generan muchos desechos, ponen a prueba cualquier filtro inmaduro.
4. Caída o fluctuación del pH. Un KH bajo implica nula capacidad tampón, y una caída brusca de pH durante la noche provocará temblores a la mañana siguiente.
5. Estrés crónico. Acoso constante, un grupo demasiado reducido o un acuario sin refugios ni escondites.
Fíjate en que cuatro de las cinco causas son de química del agua. El temblor es, en esencia, un test de agua con aletas.
Cómo diagnosticarlo
Sigue este orden: es el camino más rápido y económico.
- Revisa el termómetro. ¿Marca entre 24 y 28 °C? Detectar un calentador estropeado lleva cinco segundos.
- Mide amoníaco y nitrito. Deben estar a cero.
- Mide GH, KH y pH. Es el paso que la mayoría salta y donde se encuentra la respuesta más probable. Un GH por debajo de 10 en un acuario con mollies temblorosos es un diagnóstico claro.
- Observa al resto de peces. Si solo los mollies presentan problemas, sospecha de la dureza: son los más exigentes del tanque. Si todos los peces muestran síntomas, sospecha de amoníaco o temperatura.
- Comprueba si hay acoso, en particular machos persiguiendo sin descanso a una hembra solitaria.
Cómo solucionarlo
Si el agua es blanda —el caso habitual—, introduce coral triturado en el filtro o como sustrato y sube el GH a lo largo de una a dos semanas. No lo alteres en un solo día; un cambio químico brusco constituye un factor de estrés por sí mismo.
Como apoyo a corto plazo mientras sube la dureza, la sal de acuario a 1–2 g/L ayuda de verdad. Aumenta la presión osmótica y alivia la carga metabólica que soporta el pez. Este es el uso legítimo de la sal con mollies: un tratamiento temporal, no una norma perpetua, y nunca en acuarios con peces sin escamas o plantas sensibles.
Si el problema es la temperatura, elévala despacio hasta los 26 °C, a un ritmo no superior a un grado por hora.
Si se trata de amoníaco, haz cambios de agua inmediatos y estabiliza el ciclo del nitrógeno.
La mejoría suele ser espectacular. Un molly con temblores por agua blanda puede estar nadando con total normalidad a las 24 horas de dosificar sal, razón exacta por la que el mito de la sal se perpetúa: la gente ve la solución temporal y la confunde con el requerimiento permanente.
Otras patologías habituales en los mollies
Punto blanco (ich): pequeños puntos blancos como granos de sal. Los mollies son propensos a padecerlo tras un enfriamiento. Sube la temperatura a 28 °C con buena aireación; consulta punto blanco.
Podredumbre de aletas: aletas deshilachadas que retroceden, síntoma secundario a la calidad del agua. La prioridad absoluta es mejorar el agua limpia.
Columnaris: manchas blanquecinas o grisáceas algodonosas, con frecuencia alrededor de la boca, de avance rápido. No aumentes la temperatura, ya que se acelera con el calor. Requiere tratamiento antibacteriano inmediato. Mantener mollies en agua blanda y caliente es la receta clásica para la columnaris.
Estreñimiento e hinchazón: los mollies son pacedores con preferencia herbívora y sufren estreñimiento con dietas exclusivas de escamas ricas en proteína. Calabacín escaldado, guisantes pelados y escamas de espirulina lo previenen y lo corrigen.
Parásitos branquiales y oodinium (terciopelo): aparecen en ejemplares estresados o mal mantenidos. Aplica cuarentena a los peces nuevos, ya que los mollies comerciales proceden de granjas de alta densidad.
El problema del origen de los peces
Los mollies se producen en masa a densidades altísimas, a menudo en estanques de agua dura al aire libre y con frecuencia bajo tratamientos antibióticos preventivos. Por ello, los ejemplares de tienda llegan con un sistema inmunitario poco probado, directos a un agua que suele ser más blanda que la de la piscifactoría.
Esa combinación —agua blanda unida a peces debilitados— explica por qué los mollies arrastran fama de morir en su primer mes pese a estar catalogados como resistentes. Son resistentes en el agua adecuada. Hazles cuarentena de dos a cuatro semanas y mide la dureza antes de comprarlos, no después.
Antes de comprar
- Mide el GH y el KH primero. Con menos de 10 dGH, elige otra especie o prepárate para usar coral triturado.
- Ajusta el calentador a 26 °C.
- Interpreta los temblores como el resultado de un análisis de agua, no como una infección.
- Reserva la sal para tratamientos puntuales, nunca como aditivo permanente.
- Pasa a los nuevos mollies por cuarentena sin excepción.










